Las sectas las que ve la mía, las otras no existen

He esperado casi una semana ha publicar este comentario. No merecería la pena perder el tiempo en ello pero ya son muchas las veces que leo opiniones formadas con el mismo esquema. En los Domingos de El País realizaron un estudio sobre la manifestación contra la LOE de hace unas semanas.
Tres líneas de investigación. El PP, los grupos cristianos conservadores de USA y las sectas conservadoras dentro de la Iglesia Católica. Todo ello con el aderezo de un sociólogo español que vive ahora en Alemania.
Siento un gran desprecio por todas las actitudes sectarias vengan donde vengan. Lo digo por haberlas sufrido en más de una ocasión y eso me genera aún más repulsa. La intolerancia de los tolerantes me hace tragar con una sociedad fragmentada en grupos sectarios que me piden respeto, tolerancia para hacer con el poder que llegan a tener todo lo que les viene en gana. A veces siento la necesidad de seguir el ejemplo de los primeros que llegaron a América desde Inglaterra. El ambiente en que vivían debió ser tan asfixiante como lo es ahora en España, o menos.
Lo que vi en la manifestación de la LOE fue el derecho a manifestarse que tiene cualquier ciudadano. Lo que entiendo es que nadie le ha pedido al gobierno meterse en una reforma sin más pacto que el que tiene con ERC. Lo que me agrada es que los conservadores encuentren cauces para organizarse, colaborar con otros grupos sociales amenazados por un gobierno y que el PP los apoye a todos ellos. Ese movimiento participativo es extraordinario. Si fuera posible hacerlo de forma sistemática, si esto generará foros cada vez más participativos, sería impresionante.
La necesidad de descalificar esta fiesta de la libre opinión me parece tan de miserables como las reacciones del día después del gobierno. No doy por supuesto que El País tenga que defender al gobierno. Aunque sea una evidencia, no creo que tengamos que soportarlo con tanta pasividad. No creo que haya una libertad y una responsabilidad mayor que cuidar de la educación de nuestros hijos. Y lo que se defendió en Madrid no era tal o cual movida contra yanquis, la subida del gasoleo o el futuro de los patos de Doñana.
Me niego en redondo que el partido de turno con la minoría más despreciable desde el punto de vista político disponga de lo que mis hijos necesitan. No sé quienes son para tener tal autoridad.
De todo ello, lo más atroz es intentar destripar que un partido y dos líneas de acción sectarias son las que llevan a la calle a muchos de nosotros a defender privilegios inconfesables. Yo no volvería ni mandaría a mis hijos al colegio privado en el que estudie. Pero en eso radica mi libertad de elección: conozco cada colegio en su línea de pensamiento y en sus objetivos, puedo elegir el que creo que mejor respetará el libre desarrollo de la personalidad de mis hijos.
Se equivoca El País. Los conservadores tienen derecho manifestarse. Todos tenemos derecho a pedir que se les oiga en lo que nos parece causa justa. Lo que estaba en juego supera, con mucho, a sectas de uno y otro bando. No debería preocuparse el PSOE de las sectas: las conocemos y las tratamos como se merecen. Debería de preocuparse por librarse de ellas y gobernar sobre los principios que inspiran al humanismo de occidente que no son ni nacionalistas, ni socialistas, ni conservadores.
Ya me gustaría saber, por esos estudios sesudos de El País, si es cierto que movimientos anarcoides y escisiones trotskistas del PSOE de los 70 son los grupos que organizan al Sindicato de Estudiantes. Pero el PSOE lo conocemos por no aplicar políticas socialistas, por la rectificación continúa desde 1986. Ese año glorioso en la que pasaron la crisis de la adolescencia los que salieron del circo del mayo del 68. Lo malo es que confundieron la perdida de su utopía con que sólo cuenta el dinero. De su corrupción aún tenemos que lamentarnos. Al PP lo conocemos por no aplicar todas las políticas sobre las que podríamos juzgarlos, de seguir con ese complejo de los conservadores. Pero no de haber perdido el fundamento de sus ideas. El socialismo no puede buscar su identidad sino pasa por perder ese nombre como perdió el marxismo.

One thought on “Las sectas las que ve la mía, las otras no existen

  1. Me gustaria ser su amigo. Debido a su comentario que escribio en el blog de enrique dans.
    No lo entendi y quisiera me explique algo si es posible.
    Mi email es:cetegu@gmail.com
    Sinceramente:
    Manuel Matos

    mas abajo aparece su comentario:
    troll, Dans, creo que blanco y negro no son todos los colores. Las patentes que parecen rídiculas son de defensa a lo que explica Dans. Lo que nos dice Matos es el color blanco y lo que dice Dans el negro. La polémica de enrrocarse en un sólo color, puede llegar al infinito. Detrás de RIM/Blackberry hay un parasito y un departamento legal bastante perezoso. He tenido la suerte de conocer una empresa dedicada a la gestión de patentes y marcas española. Os aseguro que RIM/Blackberry esta mal defendida.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s