Marías, un hombre fiel

Julián Marías ha pasado por la vida como ningún otro contemporáneo nuestro. Cualquiera que quiera entender como es posible destrozar la vida de alguien y rehacerla desde cero desde lo que llevo hablando estos meses que busque la autobiografía de este hombre. Encarcelado por una delación de un supuesto amigo, salvado de la muerte por un socialista que se paso al franquismo, perseguido por un puñado de talibanes del régimen y de una especie de secta, hasta que tuvo que emigrar a USA. Reconocido a regañadientes por los tecnócratas del franquismo y olvidado por los intelectualoides de izquierdas. Despreciado por los catalanes hasta que consiguieron que dejará de escribir en La Vanguardia. De una piedad sólo reconocible en todos los pensadores de la libertad. Su vida es el termómetro de esta sociedad de paletos en la que vivimos.
Decía que USA nos libro de Hitler y de Stalin. Defendía que USA esta olivando su responsabilidad de ser el líder mundial y que debería tener más agallas para defender lo que tan caro ha sido conquistar. Tras la caída del Telón de acero, nos aviso del islamismo. El conocía bien como era posible organizar una sociedad desde la religión para aniquilar a todo el que no piensa como tú. Nos quiso hacer ver que la democracia sin libertades y sin economía de mercado es la peor de las dictaduras.
Una panda de amargados en su negra conciencia y reconvertidos a fanáticos de la Universidad de Valladolid intentaron darle lo que le quitaron: el doctorado para poder dar clases en la universidad. Se negó por que ni hacía falta, ni era el momento. Los herederos de quienes se lo quitaron, le negaron la posibilidad de ejercer la docencia de por vida en España. Sé que es difícil de creer pero son algunos que ahora salen a la calle a defender la libertad de enseñanza. Gracias a Dios quedan sus libros, su herencia que no se librará del paso del tiempo. ¿Quién se acuerda de aquellos miserables que tras la guerra hundieron la Universidad Española hasta hacerla una fabrica de parados?
Ahora, en su muerte, un homenaje humilde desde estas olas que se pierden en la blogosfera. Las covachas se han quitado una espina con su muerte.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s