La Republica Digital I

La República Digital
1. Planteamiento del caso:

Desde hace años que sigo con verdadero agradecimiento la publicación por parte de la MIT (Massachusetts Institute of Technology) de muchos de los cursos que imparten “en la vida real”. Su iniciativa por medio de MIT OCW, (OpenCourseWare) es un lugar privilegiado. No quiero entrar en el alcance de todos y cada uno de sus contenidos. Personalmente, tacita a tacita, me voy metiendo en asignaturas que me apasionan y no dejo de emocionarme cada vez que lo hago. Sólo la posibilidad de compartir parte del conocimiento de un lugar del mundo calificado como uno de los templos de la excelencia, me parece una oportunidad que no se debe desaprovechar.

El tema es sobre el compartir conocimiento, software o lo que sea reducible a bits. No sólo por tener una visión altruista de la vida sino por definición de la sociedad que se desea construir por medios de las nuevas tecnologías. En definitiva la cuestión es sí es cierto que las nuevas tecnologías pueden llegar a recrear el paraíso en la tierra o si lo que estamos es ante una encrucijada más apasionante que el último salvavidas para los socialismos.

¿Qué significa para la MIT compartir sus cursos? En su página Web se nos explica son los siguientes vectores de intersección:

• Es la publicación de los materiales de cada curso
• No es necesario registrarse
• No da derecho a certificado o la consecución de grado académico alguno
• No proporciona el acceso a ninguna facultad de la MIT

Sus contenidos se comparten como apoyo a profesores, estudiantes y para los que quieren formarse de forma individual.

Los contenidos están bajo la licencia Creative Commons, una iniciativa de Lawrence Lessig, de la Stanford Law School que propone el compartir los derechos de autor. Como Locke con la tolerancia, Creative Commons es una forma de aceptar lo inevitable, me guste o no, con una solución algo más que transitoria.

Entonces tenemos parte de un negocio que se decide compartir gratis. Definimos una autoría sometida a una licencia que, cuando menos, es absolutamente novedosa. Atacamos un punto ideológico muy de moda como es la igualdad de oportunidades. Esta igualdad parte de la base sobre la posibilidad de acceder a la educación.

Me da la impresión de que es el mejor ejemplo para comenzar la serie de artículos sobre la Republica Digital. Intentare hacer ves hasta que punto las formas de Estado conocidas pueden estar amenazas y hasta que punto. Pensando siempre en mis hijos. Anticipo que viviré con ellos como saltan viejas limitaciones, prejuicios y temores. Se acercarán a un mundo que hoy discutimos pero que para ellos será como el aire que respiran. Cuando digo aíre, lo digo en todo lo positivo del aire de montaña.

Personalmente, Matriz I y II me pareció un pastiche sin sentido.

Anuncio, y para que tenga efecto anestésico, que este es el primer artículo de la serie Republica Digital. No serán más de cuatro. El siguiente será sobre la basura digital que soportamos de forma paciente y pasiva.

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