La prensa, el salón y las comunidades

Ya se habrán dado cuenta de que no entro en los debates más polémicos de la red. No he expresado mi posición frente al canon de SGAE, si Microsoft es o no una amenaza por ser la infraestructura tecnológica de USA, el Gran Hermano o el Anticristo. No persigo medallas poniendo por las nubes el código abierto. Tampoco he tenido los riñones suficientes para mojarme sobre la web 2.0.

Me he centrado más por las implicaciones antropológicas de las nuevas tecnologías y un poco en la divulgación de las mismas como paradigma de la socialización de la cultura a la que pertenecemos. Sobre todo frente a los procesos de socialización de las administraciones, las ideologías, el islamismo y otras corrientes que quieren tomar al asalto nuestra civilización.

Esta semana, sin embargo, se ha debatido en la red el futuro de los medios de comunicación escrita. Debate21 es un ejemplo muy digno de la frontera en la que estamos entre los medios tradicionales vivos y los digitales emergiendo.

Si uno tiene acceso al número de suscriptores y lectores de las cabeceras más importantes se va produciendo un descenso significativo, en términos absolutos, desde hace más de una década, en el número de ellos.

A la vez, los espacios de prensa online poseen dos puntas de lanza que se cruzan en estos momentos de incertidumbre. Por un lado, las cabeceras tradicionales de la prensa escrita tienen su versión online y servicios de valor añadido. Por otro, la emergencia de medios de comunicación digitales sin el tirón de una cabecera clásica compiten con toda dignidad en calidad y penetración, como lo hace Debate21.

Para ilustrar el debate se usan ejemplos algo forzados. Se dice que la TV haría morir a la radio. No ha sido así. La posibilidad de no tener que estar de forma pasiva delante del receptor ha hecho de la radio un medio más cómodo. En el modelo no se contemplaba tal virtud hasta que llego la caja tonta. Lo mismo pasará con los medios de papel. Sobrevivirán por que damos un salto a otra forma de llegar. Las nuevas tecnologías no son una perfección sino otra forma de interactuar.

Me temo que no. Las nuevas tecnologías están cambiando el modelo a todos los medios de comunicación. A todos. No sólo a la prensa escrita. La evolución de la TDT, como paradigma de evolución de las cadenas tradicionales, es una nueva TV pero que compite con otras formas de realizar TV en la red. La radio tiene ante si la posibilidad de romper con su limitación en el tiempo y poder transmitir, en su carácter especialmente reflexivo y dinámico, millones de programas bajo demanda. Es un medio de bajo coste al no tener que depender de la imagen y puede ser todo un filón. Pero sus canales digitales necesitan de la escritura, de la multimedia y de la participación.

Las cabeceras de prensa escrita sobreviven por la defensa de lo que se suele llamar valores y criterios que dan un sentido a las noticias diferente. Sus firmas pueden ser lo diferencial. Pero esos criterios o esos colaboradores lo son en si mismos. Cuando dar salida a una cabecera era una inversión prohibitiva, la concentración era necesaria.

¿Ahora? No.
La batalla por el salón de casa donde entran entretenimiento, comercio, aficiones, vida familiar e información no esta aún terminada. El PC, la TV, el aparato de música, los reproductores varios y los dispositivos de juegos, tienen ya conquistado un espacio. La convergencia final ¿la ganará un dispositivo? Quien pueda integrar todas las tecnologías vencerá. ¿Y cuál de ellas ganará? ¿Internet? ¿TDT? ¿La consola de juegos? ¿La evolución del PC? ¿En esa batalla están los medios de comunicación?

Por eso los medios de comunicación digital no han renunciado a nada. Tienen información escrita, voz, multimedia y algo diferencial: la creación de una comunidad.

Es la gran diferenciación y donde los medios de comunicación pueden lograr su próximo lugar en el mundo. La participación directa en la marcha del medio es muy interesante.

Pero más aún poder digerir la posición de cada medio. Se enfrenta a un escenario que pocos explotan con tranquilidad. Lo global y lo local están siendo las dos consecuencias más directas de las nuevas tecnologías. Lo global afecta a todas las empresas, instituciones y personas. Lo local es la necesidad de referirse a la calidad de vida que buscamos. Lo que esta en crisis es el Estado como intermediario necesario. Me refiero a la Administración, claro y a los supuestos ideológicos que nos hemos “tragado” para justificar su omnipresencia.

Por eso no habló de Microsoft. Tiene más poder real que cientos de Estados pero es sólo una empresa de software. Por eso no me preocupo de código abierto porque es la rebelión de los mediocres, de muchos de ellos que por fin se abren paso. Por eso creo que no hay soluciones para tomar posturas radicales sobre los derechos de autor. Todo ello son los granos, la fiebre o la tos del gripazo que se ha cogido nuestra cultura tras el invierno de las ideologías.

Por eso creo que los medios de comunicación son el puente entre lo que se va y lo que viene. Como siempre, el pulso real de la opinión publica. Como siempre la constante tensión entre lo real y lo que debería de ser esa realidad. Ningún lugar de nuestra cultura tiene esos privilegios.

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