La vida real y la virtual

La polémica sobre la vida real vs la virtual se ha enardecido con la aparición de Second Life y no es para menos. Vivimos en plena efervescencia sobre la web 2.0 (aún cuando ya llega la 3.0). Muchos analistas han reconocido un segundo boom en la Internet tan falto de base como fue el primero. Y más allá de todo ello, el peor de los reproches, es que la vida virtual es falsa, un impostura, donde como mínimo se vive la vida deseada. Podemos virtualizar escenarios para campañas políticas o de marketing. Aceptamos virtualizar servidores para poder ahorrar costes en las maquinas. No podemos virtualizar nuestra vida sin ser castigados con descalificaciones de reprimidos o de poseer el complejo de Peter Pan, negándonos a crecer.

Vida virtual y real. Es una mala distinción. Vida real se considera como todo aquello que ocurre fuera de la Internet. Virtual es todo lo que puedo llegar a ser en medio de aquella. Esto atañe más a la antropología que a la nuevas tecnologías. Lo que pretendo es deja a un lado esa distinción por que es inútil y errada. Una civilización o cultura es, por definición, virtual. Es una construcción sobre lo real, cierto, pero no real en su sentido último.

Un escultor talla una hermosa figura sobre un tronco de madera. Lo que ha puesto de más en lo real el artista no estaba en el trozo de madera. Ni en ningún sitio más. Tanto es la limitación de lo llamado real que cualquier artista no puede expresarse en una obra única. Ese demás lo puedo comparar con la madera cuantas veces quiera. Puedo usar ese trozo de madera para explicar como un dios creador me supera y, por algunas criticas del arte contemporáneo, parece que el arte difícilmente esta superando a la realidad. Pero es innegable que esa reacción ya quiere ser un juicio sobre la expresión de un momento del arte, no deja indiferente.

Lo mismo ocurre con el lenguaje. La formación y la evolución de distintos idiomas lo pone de manifiesto. Se puede decir perro de mil maneras aunque el pobre chucho sea siempre el mismo. De echo, una vecina mía, mayor ella, pasea a su perro proclamando con todo lujo de detalles su amor maternal a voz en grito. Cuando llegamos a esta casa hace poco más de un año y la oímos por primera vez, mi mujer y yo salimos a la terraza para ver quien paseaba a su “chiquitin, mi vida, mi amor” a las 12: 30. El silencio del perro creíamos que era el de un bebe. El silencio cuando vi al pobre perro me pareció más resignación que alegría contenida.

Todo es virtual cuando hablamos de proceso de humanización y cultura. Cuanto más nos acercamos a lo natural, a lo real, más enfermedades estamos predispuestos a sufrir. Virtual es la planificación de una ciudad aunque el criterio sea el crecimiento caótico. Alguien ha realizado los planos de cada casa y calle, decidió los metros de mi cuarto y todo lo demás. De hecho los precios varían sobre esos planos de la ciudad. Defecar. Lo hemos convertido en algo virtual para todos los demás. El sistema de cañerías y alcantarillado, que funcionen durante décadas, lo ha desarrollado alguien y vivimos virtualmente sobre ríos de aguas residuales. Vestir. Dice mucho este tema. Un cura, una adolescente (y algunas de sus madres) visten diferente, gracias a Dios. Nadie va a jugar al golf vestido de cura o de buzo. Algunos hacen del vestido todo un signo de identidad. Así podemos relatar todo lo que la cultura ha construido para que más y mejor vivamos.

Uno me decía que el beso a su hija es real y no puedo dárselo desde el mundo virtual. Cierto. A mi hija la puede matar o raptar cualquier persona real, no virtual pero el beso si que es virtual. Es el símbolo de lo que quisiéramos hacer y no podemos. A las personas que amamos nos las comeríamos, nos haríamos una sola persona con ellas. Pero perderíamos el objeto amado así que sólo besamos, que no es poco.

La vida real a veces esta sometida a decisiones de otros que han creado entornos virtuales insoportables. Leyes, reglamentos, opiniones, creencias, lo políticamente correcto y las ideologías, el colmo de la virtualizaciòn, han determinado la vida de millones de personas y con ello la infelicidad, la desgracia.

Por eso, la visión virtual de la Internet podríamos verla desde la libertad, desde las nuevas fronteras que nos abren para poder hacer caer muros invisibles pero axfisiantes que nos cercenan la vida que llamamos, de forma poco real, real.

Lo que se podría, entonces, empezar a pensar es cuándo consideramos que hay vida, proceso de humanización y como las nuevas tecnologías afectan a ese proceso. SI estamos o no en la frontera, la siguiente, en la que los osados vaqueros del Oeste, están abriendo a duras penas. Debate con mucha demagogia ideológica pero, sobre todo, tecnológico y humano. Se han puesto muchas esperanzas en que las nuevas tecnologías nos aporten el llegar cuanto antes a paliar parte de las injusticias de nuestras sociedades

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