Yunque

En El Confidencial llevan unos días con una polémica que parece más una vendetta entre grupos y por el poder que otra cosa.

Hablan de las actividades de El Yunque, una especie de secta secreta, así con dos narices, que sus defensores llaman grupos de verdaderos creyentes con una organización discreta.

Es de todos conocidos que he sufrido en mis carnes la pertenencia a un grupo de la Iglesia Católica de la misma catadura organizativa.

Todo lo que le critican al Yunque es lo que han hecho conmigo y mis hermanos, con docenas de amigos y cientos de familias, en otras épocas y por otros descerebrados muy parecidos.

La pertenencia discreta, el uso de las excursiones, viajes, convivencias, retiros, etc. y el excusarse de su secretismo por ser discretos, es lo mismo que hacen otros desde hace décadas.

¿Qué tienen una formación especialmente ultraconservadora y al estilo tradicionalista? Más de lo mismo.

Lo malo es que el Yunque y otros grupos verán esto como una confabulación judeo masónica rojo progresista que les hará más fuertes, les hará crecer, les hará más y mejores católicos.

Dentro de un par de años seguro que veremos testimonios de adolescentes que no lo son tanto, del ir y venir a psicólogos,  de difamaciones, persecuciones, negaciones oficiales, cambios mínimos de imagen y la desafección cada vez mayor a la Iglesia católica por mantener a este tipo de gentuza fagocitando la Fe de todos. Cómo socialmente, culturalmente, humanamente, son absolutamente irrelevantes, viven al calor de la Iglesia porque fuera no son nadie. Ahora mismo la Iglesia tiene pendiente, más que nunca, volver su mirada a las parroquias.

Listos, tontos, de todo color, raza y condición, casados, solteros, con nada de gracia y mucha, con talentos sobresalientes o ninguno, con esta ropa o la otra, la parroquia ha dado cobijo a cualquier alma. Mientras todo sea el montar prelaturas, clubs de pijoflautas, grupetes secretos o discretos, ¿quién va a creer nada de lo que la Iglesia diga o haga?

Seguiré siendo católico, sin duda. Es más lo que me da que lo me quita. Y soy testigo de que hay sacerdotes diocesanos, sin marca ni clubs a los que se asociarse, que son santos y han hecho de nuestra parroquia el lugar común dónde sólo una cosa importa: el encuentro personal con Dios Padre, en su Hijo, mediante los sacramentos y la oración personal y comunitaria. Todo lo demás es convertir a la Fe en una ideología.

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Un comentario sobre “Yunque

  1. Yo veo que efectivamente las altas gerarquia eclesiastica deberia mirar mucho mas a las pequeñas parroquias que tanto trabajo hacen. Es fantastico como un sacerdote junto a las personas que conforman la parroquia pueden hacer tanto bien.

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