Leonard Cohen tras dejar reposar un día sus palabras

Es la historia de nuestro país, de la miseria moral de tantos lustros. Castas que quieren conservar su poder, que alimentan el monstruo de la clase media para que nadie aproveche los estallidos sociales. Hoy, cuando el comunismo ha quedado sólo como hoja de ruta para las democracias, las casta han perdido el pudor y se desmantela el Estado de Bienestar, el triunfo del socialismo sin revolución.

En medio del discurso de ayer y vital de Cohen emerge nuestro país en su verdadera vocación:

Al día siguiente, empezamos de nuevo con esos seis acordes. Muchas canciones flamencas se basan en ellos. Al tercer día la cosa mejoró. Aprendí los seis acordes. Al día siguiente el guitarrista no volvió por casa. Dejó de venir. Como yo tenía el número de la pensión donde se alojaba fui a buscarlo para ver que le había pasado. Allí me contaron que aquel español se había suicidado, que se había quitado la vida. Yo no sabía nada de él, de qué parte de España era, por qué estaba en Montreal, por qué estaba en la pista de tenis, por qué se había quitado la vida.

Todo empezó en esta tierra es el título, el gran título para el discurso. Así comienzan nuestras vidas al ser españoles: todo empezó en uno de los rincones de esta tierra. Quien más y quien menos tiene una posición vital y biográfica, una memoria, un espacio en el que, por ser españoles, compartimos con alegría o con pena, con rencor o con agradecimiento. En esta tierra todo empezó pero sólo en el tiempo, en el espacio. Muchas de nuestras vidas acabaran también aquí, en esta tierra.

Son tiempos de Internet, de Ipad, de BB, de redes sociales, de la mayor revolución de la Humanidad. Mientras, en esta tierra, nuestra forma de participar es dar acordes y suicidarnos, tener el genio creativo y morir. Quienes han querido cambiar esa condena lo han hecho matando, oprimiendo, han hipotecado nuestra Historia a poner a cero los contadores de nuestra memoria. Volver a la época del Imperio Romano y comenzar a fundar naciones que son, las más de las veces, corrales o porquerizas de nacionalismos, nacional socialismos.

La tragedia de Cohen es la nuestra, es nuestro ADN. La esperanza está en que conocemos los 6 acordes y sabemos afinar. Nuestra esperanza es que nos libremos de esos cainitas.

Anuncios