Los ahorros ocultos de la nube

Sólo una nota sobre el tema. Mis post siguen el orden de las cuestiones que la vida profesional me plantea y, ese caos aparente, no lo es tanto. Con los tags se podrá, al final, seguir el hijo conductor. Paciencia.

Los costes ocultos de la nube ya lo hemos tratado en otro post para contraponerlos a los ahorros evidentes, que también los tratamos. Ahora me parece interesante hacer valer una consideración que no he visto comentada como tal. Los ahorros ocultos. Se expresan de manera más o menos cuando se dice que hay un gran ahorro en la administración y que ahorramos en personas. Perfecto. Lo que no se evidencia, y ese es cambio de modelo, son dos cosas:

1. Todas las herramientas de administración, seguridad, monitorización, continuidad, disponibilidad, etc. desaparecen.

2. Las inversiones necesarias para realizar un sato tecnológico se concentran en sólo tener claras las necesidades y como volver atrás.

Son ahorros bestiales.

La pregunta es ¿cómo cambia el sector entero de modelo de negocio? Dímelo tú, dirán. Y ese es el estudio que más nos interesa. La palanca será “servicios”.

Vuelvo a las tareas más acuciantes.

La nube privada: Microsoft ¿por qué la nube?

Las quejas sobre los departamentos IT que se han ido acumulando giran en torno a 4:

  • Costes operativos altos
  • Infrautilización de los sistemas
  • Disponibilidad inconsistente
  • Poca agilidad para la adecuación a las necesidades del negocio.

Esto se debe a que, cada vez más, IT es fundamental para el negocio y que su alineación ya tiene que ser dinámica y la disponibilidad de los servicios no puede ser previsto con tanta antelación como para controlar los costes.

Es más por un exceso de necesidades que por una caída en importancia de esos recursos. Es más evidente que nunca que una empres que se dedica a hacer fregonas no puede administrar un ISP.

Las organizaciones están constantemente buscando maneras de mitigar estos problemas. Las tendencias que han marcado el sector han sido, por un lado, el subcontratar y la calidad o el coste han sido perjudiciales. Otras organizaciones se han basado en utilizar las mejores prácticas para ver como se perdía agilidad. Otras veces es el hardware, o la virtualización, con costes inesperados, complejidad sobreañadida y la aparición de granjas de servidores virtuales hasta hacer conseguir el mejor ISP virtual.

La nube, pues, o consigue controlar costos, adaptarse a las capacidades reales de forma ágil y simplifica la administración IT o no será más que una moda.

Oportunidades que otorga la nube para valorar por el negocio

Agilidad. Reducir el Time to market. Solution Development Life Cycle. Debe intentar lograr un acortamiento sustancial entre la necesidad y la implementación final, así como responde a picos de demanda.

Costes. Capex to Opex. Pagar por lo que se consume, pay-as-you-go, por el tiempo en que se usa el servicio. Esto significa que pasan a gastos operativos lo que eran gastos de capital. Por ejemplo, la compra de una fotocopiadora implica gastos de capital (CAPEX), y los gastos de papel, toner, energía y costes de mantenimiento representan el OPEX. Reduce los Costos Operacionales: La gente, la energía, el espacio y otros costes operacionales se pueden reducir mediante la estandarización, automatización y gestión de la capacidad de forma más elástica. Mejora el control de costes al tenerlos más orientados al servicio, permite reusar esos modelos por toda la organización.

Calidad. Mejora las expectativas, parte fundamental de la gestión IT por su eficiencia, continuidad y su capacidad de adecuarse a las normas de forma más ágil.

Nube 101

No soy nada original si digo que la nube, cloud compunting, es la metodología de gestión IT que más actores está implicando.

Así que me atrevo a comentar algunas notas que parecen ser descriptivas de este fenómeno. Nota que propongo como base para futuras opiniones.

Nube como evolución de la gestión IT como servicio. La evolución en la gestión de sistemas ha ido de la mano de ITIL. Considerar la mejor continúa de la gestión IT como un servicio que no sólo se alinea con la empresa: encuentra valor, crea nuevo valor. En el camino, como punto de partida la eficiencia en los procesos internos del negocio. La antigua revolución de la oficina.

Ese servicio es medible, tiene y debe ser medible. Se consumirá bajo demanda, en función de las necesidades reales. Eso provoca que sea consumo bajo demanda. Por el lado financiero sólo se pagara por el uso real.

La nube ofrece servicios medibles y que pueden ser reducidos a costos por el uso de los mismos. Además, centralizamos esos servicios. Un conjunto de servicios centralizados accesibles desde cualquier lugar y en cualquier momento. Para que todo esto funcione la base es la web, el navegador.

Del lado de los clientes, la granularidad y la oferta que se ofrece, ya no tiene que ver con el tamaño de la empresa. Sea grande o pequeña, el costo se acerca al uso no a la tecnología.

El puente definitivo para el uso de la nube es la movilidad. La capacidad de los móviles para realizar tareas cada vez más pesada.

Mientras leemos lo esencial de la nube nos van surgiendo algunas cuestiones:

  • ¿Qué exige del lado de las empresas la nube?
  • ¿Qué tenemos que aceptar como comoditización y que depende del esfuerzo diferenciador, de la ventaja competitiva que ha de mantenerse?
  • ¿Cómo afecta a la participación del consumidor, del ciudadano, a la neutralidad de la red?

Está última pregunta no es sólo en cuanto a las amenazas a una sociedad abierta y libre. La Comunidad Europea “amenaza” con una regulación de esos servicios en nube y todas las empresas americanas están haciendo el ejercicio de adaptar sus servicios en nube a las exigencias legales europeas. El viejo débate aparece de nuevo.